Es una bella época para comprar discos compactos

Leía por ahí que en Estados Unidos se espera que pronto el vinilo supere en ventas al CD. La pobre imagen que hoy tenemos del disco compacto es el equivalente inverso a lo exitoso que fue en los noventas.

Y aquí podemos ver cómo la irrupción de Napster y el MP3 en 1999 arruinan la industria musical:

(Fuente de la imagen: VisualCapitalist)

Bah, ya, fuera de chiste. En parte lo que vemos aquí es cómo ha ido evolucionando el hábito de escuchar música: la digitalización permitió que se prescinda del formato físico para disfrutar de unas buenas canciones (mmm… no todas ellas buenas). Crisis de ventas, pum pam pim. Y recién hoy parece que los servicios de streaming comienzan a rescatar a la industria.

Creo que ningún audiófilo escucha únicamente sus discos en formato físico. Más bien, reserva sus espacios en la casa, el living, en tranquilidad para disfrutar de una escucha atenta; y utiliza los medios de streaming para el coche, el viaje al trabajo u otros momentos. Tal como opina la eminencia del rock, Jack White, el disco de vinilo coexistirá con el streaming.

(Jack White, líder de los disueltos White Stripes)

¿Cómo revive el vinilo? Apelando a la seducción del objeto físico: ediciones especiales, bellos artes de tapa, booklets expandidos, fotos grandes. En fin, todo lo que lo vuelva pasible de ser coleccionable y permita una relación de goce específico por parte del audiófilo. Como buen “comeback”, este objeto se encareció. Por citar un ejemplo, en Reino Unido, de un precio promedio de 5 libras esterlinas en 2007 se pasó a 29 libras en 2017.

Vale recordar que hasta no hace tanto al vinilo se lo daba por muerto, cosa que hoy se dice del disco a láser óptico. Meh.

¿Y el disco compacto? No seré tan optimista como los que dicen que habrá un revival, pero sí creo que es una excelente época para comprar compact discs. Su precio ha ido bajando y el mercado de usados y discos clásicos se encuentran precios hasta irrisorios por ediciones deluxe.

Salvo los nuevos lanzamientos, que oscilan entre los 15 a 18 euros, un CD nuevo sale entre 8 a 12 euros. En la plaza de usados se los suele hallar entre 3 a 7 euros.

Sin ir más lejos, hace pocos días encontré una edición de Raw Power, de Iggy Pop and The Stooges que además del clásico disco tiene un segundo CD -apodado Georgia Peaches– con un show en vivo de aquella época dorada de la banda (1973)

Ni hablar de que, aunque no lo crean, no todo está en streaming. Bah, yo escuché durante todos estos años la discografía de Tool cuando se me dio la gana. En Spotify esta banda llegó hace poco más dos meses.  Ah, y por si les interesa, esto es lo que sale la edición en CD super chula del nuevo disco de Tool, Fear Inoculum que viene con un espléndido arte y hasta una pantallita para ver un video:

 

Por si no lo leen bien: dice 95.99Eus.

En un orden de precios más razonables, me topé con una de las primeras presentaciones de Nirvana en vivo en la radio de 1987, que no logre hallar en linea. La piratería fue algo muy noventas: bootlegs no oficiales en vivo y réplicas en CDR escritas con marcador indeleble y letra poco legible. El streaming acabó con eso: con la necesidad de piratear. Si sale 10 dólares tener acceso a los servicios como Apple Music, ya ni sentido tiene descargarse un torrent.

Los formatos físicos como objeto siguen siendo una oportunidad de negocio. El tema es que el negocio masivo ahora es el streaming, mientras que los discos físicos son de nicho. Bottom line del asunto: quienes disfrutamos mucho (muchísimo) de la música (llamenos melómanos, audiófilos o simplemente music fans) pretendemos afirmar nuestro vínculo físico con la misma una y otra vez. Por eso nuestras colecciones. Con recitales y festivales no nos basta. Añoramos el objeto disco, estamos dispuestos a pagar más por un artista y la industria se ha volcado a eso.

Entonces, physical media: ¿vinilo o CD? Una serie de verdades:

  • El CD es mucho mas barato de producir que el vinilo.
  • El CD no conlleva una fuerte inversión en equipos reproductores de calidad como los discos de pasta.
  • El cd ocupa menos espacio, requiere menos cuidados.
  • Según la edición, el vinilo puede sonar muy bien o muy mal.

Pero a contraparte:

  • Los nuevos lanzamientos en CD no han bajado de precio never in the history.
  • El vinilo ofrece un objeto de mayor atractivo para coleccionistas.
  • El audio que ofrece el vinilo es añorado por los audiofilos.
  • Algunas artes de ediciones en CD son vergonzosas: mal impresas, poco contenido y textos ilegibles.

Sea como fuere, lo que se acabó es la era del disco físico como forma de consumo hegemónica. Quien quiera escuchar Enter Sandman, de Metallica, no está más obligado a pagar 20 pavos por el disco entero. Y los megafans, sí: que compren el disco. La clave está en poder disfrutar la música cómodamente como uno quiera.

Como nota de color final, podemos encontrar al CD en el museo de los medios obsoletos: ObsoleteMedia.org

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